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El placer a solas: masturbación femenina

El placer a solas: masturbación femenina

Foto de Artem Labunsky, desde Unsplash

Abordar el tema de la masturbación femenina con una actitud de apertura, curiosidad y respeto nos permite trascender un sistema de creencias limitantes y de mitos y misterios en torno a nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. 

Lo cierto es que masturbarse es un acto saludable y totalmente natural. Cada vez se habla más de los múltiples beneficios de la autoestimulación amorosa para nuestro desarrollo pleno, a todos los niveles: físico, psicológico, energético y emocional. La principal limitante que tenemos suele ser la resistencia moral que hemos heredado. Es interesante entonces observar los prejuicios que se nos despiertan al respecto, para preguntarnos si los consideramos verdaderos y pertinentes o si deseamos cuestionarlos y tal vez hasta dejarlos atrás. Explorarnos desde el autoplacer es un portal de conocimiento de nuestro cuerpo y hacia la expansión de sus potenciales.

Entre las ventajas de intimar con nosotras mismas, contamos la ejercitación y relajación de toda la musculatura genital, lo que fortalece el piso pélvico (la urdimbre que sostiene todo el peso de nuestras vísceras) al tiempo que favorece la elasticidad de nuestro útero y otros órganos internos.

Con ello, suelen aliviarse malestares menstruales y se equilibra la bioquímica de nuestro organismo. Al estimular la producción de sustancias tales como endorfinas, dopamina, feromonas y oxitocina nuestro estado de ánimo vibra en frecuencias elevadas y se regulan funciones vitales: sueño y vigilia, fertilidad, gestión del estrés, fortalecimiento del sistema inmune, prevención de infecciones y otras enfermedades. Además, este coctel de hormonas y contracciones físicas nos brinda una sensación de bienestar general, nos permite conocernos mejor y monitorear cambios en nuestra salud y también disfrutarnos y entrenarnos para gozar de distintos tipos de orgasmos: los hay clitoridianos y vaginales, pero también uterinos, anales o desde otras zonas erógenas. Y podemos igualmente explorar las eyaculaciones o el “squirt” y los orgasmos múltiples.

Te compartimos a continuación algunas recomendaciones:

  • Haz citas contigo misma y dispón de un espacio seguro y privado, que sea un refugio para tus sentidos y para tus encuentros íntimos.
  • Toma un tiempo para relajarte. Puedes regalarte un baño sensual, beber algo que disfrutas, aplicar algo sobre tu piel o simplemente respirar conscientemente para iniciar ese contacto íntimo contigo.
  • Usa tu imaginación para activar tus fantasías y potenciar el efecto del tacto que deseas. 
  • Explora la intensidad de sensaciones de todo tu cuerpo antes de tocar tu vulva o tu vagina. Investiga el efecto de la intensidad de las caricias para ir construyendo un despertar de toda tu piel.
  • Explora diferentes formas de respirar en coordinación con tus movimientos. ¡Libera tu cuerpo y muévelo completo!
  • Observa las respuestas de la piel en sus texturas y de la vagina en su lubricación. Explora diferentes formas de estimularte, con tus manos, con objetos, con imágenes, con alimentos, frotándote contra una almohada u otra superficie… dale rienda suelta a la fantasía y encuentra tus propias fórmulas de placer, jugando con el ritmo, la profundidad, la respiración y el tiempo. 

Se dice que nuestro cerebro es la zona erógena más potente, pues nuestra mente genera el contexto deseado en lo imaginario y conecta con nuestros sentidos. Luego, la piel en toda su extensión expande los estímulos. Así, la invitación es a que explores más allá de sólo el área genital.

El tacto y el contacto juguetón, amoroso y autogestivo nos despeja rutas para conectar con la plenitud y la satisfacción, de entrada, con nosotras mismas pero también al compartir nuestro mundo personal y nuestros descubrimientos con nuestra pareja. Es fabuloso hacernos cargo de nuestro placer y de nuestros orgasmos con libertad y con la claridad de lo que nuestro cuerpo genera en la respuesta sexual, a partir de los propios gustos y necesidades y como resultado de un proceso respetuoso en la interacción con alguien más.  

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