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Los ovarios

Los ovarios

Los ovarios, fuentes de vida

Cuando pensamos en una maquinaria compleja, en general nos interesan su aspecto, sus dimensiones y, claro, el resultado final de lo que le corresponde hacer. Toda gran maquinaria resguarda piezas clave que, a la manera del cerebro en el cuerpo humano, contienen la información necesaria para su buen funcionamiento. En el caso de nuestro sistema sexual y reproductor estas piezas, cual joyas, comandantes de la regulación hormonal, del ciclo menstrual y de la gestación, son los ovarios.

Los ovarios son unas glándulas del tamaño de una nuez. Podríamos compararlas con semilleros, ya que encapsulan la vida en su forma más fundamental y administran su entorno bioquímico a través de las hormonas, para poder cíclicamente liberar uno a uno los óvulos maduros que emprenden su recorrido por las ramas uterinas hasta disolverse o ser fecundados.

Los ovarios son el resguardo de los óvulos, las células más grandes del cuerpo humano, vehículos de la información genética y de la capacidad de crear otro ser. Se forman en el cuerpo con miles de ovocitos durante la etapa fetal, así que cada mujer está carnalmente vinculada con su abuela, pues el óvulo del que nació se formó ya durante el embarazo del que fue producto su madre. Cada mujer comunica entonces su experiencia vital y emocional del embarazo a través de este vínculo inmediato, programando y transmitiendo la información del linaje femenino, como un eslabón en la cadena de cinco generaciones, desde su propia abuela, su madre, ella misma, su hija y hasta su nieta. Dando otro paso hacia atrás para tener una perspectiva algo más amplia, vemos claramente cómo hemos venido heredando toda esta información sin interrupciones desde la primera mujer.

El ovario es un órgano altamente especializado, que durante el ciclo menstrual lleva a cabo una actividad diferente cada día, desde la nutrición y regulación del entorno fisiológico por medio de la segregación de hormonas hasta la liberación de un óvulo cuando las circunstancias son propicias para su fecundación potencial.

Desde la perspectiva médica, cumplen una función similar a la de las gónadas del cuerpo masculino, que resguardan los espermatozoides. Desde una perspectiva espiritual, los ovarios no sólo permiten que la especie se reproduzca y se perpetúe, sino que tienen la capacidad de animar en nuestro interior los dones y talentos propios y de atizar nuestra voluntad y fuerza para darle vida a sueños y proyectos.

Los ovarios, al igual que el resto de nuestro cuerpo, reaccionan en congruencia con nuestro entorno emocional a nivel consciente o inconsciente, a nuestras interacciones y nuestra relación con nosotras mismas, al trato, el cariño y cuidado que le brindamos a nuestro cuerpo. Un desbalance en su salud o equilibrio puede resultar en trastornos menstruales, hormonales o reproductivos.

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