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¿Cómo saber si estoy lista para usar la copa?

Autor: Mirtha
18 de abril de 2022

Seguramente la copa menstrual te genera intriga. Quizá te preguntes si será un buen momento para empezar a usarla o cómo podrías saber si es una alternativa adecuada para ti. Te comparto cómo fue mi experiencia, ojalá te sirva como punto de partida.

Yo empecé a menstruar a los 11 años, y durante casi una década verdaderamente lo odié y lo padecí… Nunca fui regular y mi flujo era súper abundante, así que tiro por viaje me manchaba, y luego, a los 16 tuve microquistes en los ovarios, o sea: unos cólicos que auténticamente llegué a creer que me costarían la vida o que mínimo algún día harían que me retorciera como la niña de El exorcista. Todo eso era ya suficiente incomodidad, y por si fuera poco, también sufría cada vez que abría un paquete de desechables. Solía usar toallas nocturnas siempre, para cambiarlas con menos frecuencia y desperdiciar el menor número posible. Pero siempre que veía la cantidad de plástico que envolvía mis productos menstruales sentía un calambre en el corazón. 

Un día, haciendo una tarea de inglés en una ciudad de Canadá donde estaba de intercambio, fuimos con mi equipo a una sex-shop que resultó ser de corte feminista. Y tenían en exhibición una copa. Me llamó la atención, pregunté de qué se trataba y tuve un momento de ¡eureka! Yo ni sabía ni me imaginaba que existiera algo así, pero ese objeto materializaba mis sueños ecológicos. Sólo que costaba demasiado para mi presupuesto de becaria y además tenía una preocupación: una historia de violencia sexual en la infancia me había dejado como secuela una condición llamada vaginismo que me habían diagnosticado meses atrás. Hacía que los músculos de mi vagina se contrajeran involuntariamente y resultaba súper doloroso querer introducirme hasta el dedito meñique. ¿Podría acaso entrar en mí ese accesorio tan voluminoso?

Salí de ahí dizque aliviada de no tener el dinero que me hiciera plantearme el dilema, pero no pude dejar de pensar en la copa. Me puse a investigar cuanto pude (todo esto pasó a finales de los 90’s, así que aún no había mucha información tan accesible) y mi sentido de urgencia iba en aumento cada día. Apenas un par de semanas después ya había juntado todos mis centavos y decidí darle la oportunidad. No te voy a contar ahora los detalles de la primera vez que me la puse, la cual es una anécdota muy divertida, pero desde el primer momento en que la introduje en mi cuerpo, con total naturalidad, y más aún cuando la saqué por primera vez y admiré junto con mi novio el flujo espeso en su estado natural, sentí que algo en mí cobraba sentido y se expandía. Fue fascinante.

Desde entonces he “iniciado” a miles de mujeres (¡Y no exagero! Calculo que han sido no menos de dos mil) y sólo tres no se han hecho usuarias: una de ellas no podía introducirla y cuando se autoexploró y luego fue a una consulta ginecológica, descubrimos que tenía un tabique vaginal que obstruía su canal. Otra de ellas la recibió como regalo de su pareja pero no sentía realmente una motivación propia para usarla, y a la primera dificultad que tuvo para retirarla, prefirió abandonar. La otra es mi prima favorita y ama el concepto abstracto de la copa, pero aún no se anima del todo a adoptarla.

De ahí en fuera, quienes se han sentido mínimamente interesadas en darle al menos una oportunidad, sistemáticamente me repiten que no se imaginan volviendo a usar desechables jamás. Primero la fui dando a conocer entre mis amigas y mis primas, luego entre las amigas de ellas, que les fueron con el chisme, luego sus hermanas, mayores y menores y hasta sus mamás; o mi ahijada a quien se la regalé cuando cumplió sus 15 años. Porque, eso sí: aunque no hay ninguna contraindicación, nuestra recomendación por parte del equipo de educadoras menstruales y Embajadoras de Angelcup es que al menos el primer año de sangrado sea de flujo libre, con toallas de tela lavables y reutilizables, para vivir el proceso de familiarizarnos con nuestro flujo y adaptarnos entonces más fácilmente al ritmo con el que vaciaremos la copa en cada día del periodo. Fuera de esa recomendación, sólo tú sabrás decir cuando la curiosidad de probarla te gane para determinar si la quieres hacer parte de tu vida, así como hacemos más y más mujeres día con día.

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